Por Lic. Pamela Forestello
En distintos puntos de la provincia de Córdoba, hay familias que comparten una herida difícil de nombrar: la pérdida de un ser querido en hechos de violencia donde los responsables son menores de edad.
A ese dolor se le suma, muchas veces, una sensación persistente de injusticia. “No buscamos venganza, buscamos respuestas”, repiten quienes transitan un camino judicial que, en ocasiones, se convierte en una verdadera carrera de obstáculos crueles.


Estos casos exponen una tensión compleja: cómo responde el sistema cuando quien comete un delito grave es menor. El proceso es largo, difícil de entender y muchas veces sentimos que no hay consecuencias proporcionales al daño causado, cuenta una madre del sur provincial que perdió a su hijo en un hecho violento. Como ella, otras familias comenzaron a organizarse, compartir experiencias y visibilizar sus reclamos en redes sociales y medios locales.
En varias localidades del interior cordobés, estas familias comenzaron a impulsar marchas, pedidos de reforma legislativa y espacios de acompañamiento mutuo. En esos encuentros, el reclamo se repite: ser escuchados, visibilizados y tenidos en cuenta en el debate público.
En este marco, cada semana estaremos conociendo testimonios de familiares que se mantienen unidos en lucha por lograr cambios institucionales y legislativos que, nos les brindarán a ellos la justicia ya perdida, pero sí podrían ser el pilar para que otros estén más “protegidos”, para que otros “sí puedan hacer valer sus derechos como víctimas”… para que el cambio rotundo en sus vidas por las conductas de violentos que no fueron detectados a tiempo no haya sido en vano.

