DE LA ARQUITECTURA AL CAMPO: LA HISTORIA DE VIRGINIA OTERO, Dejar la profesión en la ciudad para mudarse al campo con sus hijos pequeños no estaba en los planes originales de Virginia Otero. Sin embargo, en 2018 asumió la gestión de 1.000 hectáreas familiares en Justo Daract, San Luis, y su perspectiva cambió para siempre: entendió que su rol no era solo producir, sino custodiar el Bosque de Caldén.
Para proteger el suelo y evitar el avance de los médanos, eliminó pesticidas e impulsó la ganadería regenerativa y la agricultura agroecológica. Pero el gran hito de su gestión llegó tras una intuición… y un “error” afortunado.
El girasol que cambió la historia
Por una equivocación en el envío, recibió 50 bolsas de semillas de girasol en lugar de las 10 que había pedido. Decidió sembrarlas todas. En 2022, tras el impacto del conflicto en Europa del Este en el mercado del aceite, su cosecha duplicó su valor. Gracias a esto, canceló una histórica deuda en dólares del establecimiento y consolidó un nuevo modelo de producción de semillas, aceite y miel.
Hoy, a través de su proyecto La Certeza, demuestra que es posible generar abundancia sin destruir el monte nativo.
Sostenibilidad económica: En 2022, el revalúo internacional del girasol le permitió saldar las deudas del establecimiento y financiar la elaboración de aceite y miel.
“No quiero que producir signifique destruir. Quiero encontrar la manera de generar abundancia cuidando la vida que ya existe acá”, señala Otero.
Con información e imágenes del medio Bichos de Campo
