En medio de las sostenidas quejas de vecinos del sector Noroeste de la ciudad —particularmente quienes residen en las cercanías de la planta de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) sobre calle México—, salieron a la luz los detalles de la auditoría ambiental realizada por el Municipio y la posterior respuesta formal emitida por la empresa ante el Concejo Deliberante y las autoridades locales.
El análisis comparativo entre la inspección técnica municipal y el descargo de la firma cerealera deja al descubierto contrapuntos clave sobre el funcionamiento de las instalaciones en plena zona urbana y el impacto del material particulado en zona habitada.
1. La Auditoría Municipal: Tres “no conformidades” en puntos críticos
El 28 de octubre de 2025, personal de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Huinca Renancó llevó a cabo una inspección in situ en la planta de acopio y acondicionamiento de granos de ACA. La comitiva municipal fue recibida por el encargado de planta, Walter Cea Vázquez, realizándose una simulación operativa de transporte de cereal (desde descarga a silos) y secado de granos.
El informe oficial, firmado por Alejandro Flores (Medio Ambiente Municipal), detectó emisiones directas de polvo y cáscara y concluyó con la determinación de tres “no conformidades” principales:
El Ciclón: Se constató emisión de polvo en este equipo cuya función teórica es airear y recircular el polvo en el circuito silo-ciclón.
Respiraderos Superiores de los Silos: Se observó salida visible de polvo por las aberturas superiores de las estructuras de acopio.
La Secadora: Durante la simulación de secado se registró la emisión conjunta de polvo y cáscara. Según lo manifestado por el propio encargado de planta durante la inspección, dicho problema podría minimizarse con la instalación de un relé.
Conclusión de la Inspección: El área de Medio Ambiente recomendó fijar una reunión urgente con el gerente de la planta, Martín Mezzo, para notificar formalmente las irregularidades y exigir soluciones a las molestias planteadas por los vecinos aledaños.
La Respuesta de ACA: Habilitaciones, controles y promesa de mejoras
Ante los reclamos canalizados a través del Municipio y el Deliberante, la firma ACA emitió una nota formal de respuesta firmada por Bruno Perrotta (Líder de Seguridad y Medio Ambiente de la Oficina Técnica CUC de la empresa).
Los puntos centrales de la posición de la empresa señalan:
Legalidad y Permisos: ACA sostiene que la planta cuenta con todas las autorizaciones y habilitaciones ambientales emitidas por el Ministerio de Ambiente y Economía Circular de la Provincia de Córdoba, cumpliendo con la normativa vigente.
Mediciones de Calidad de Aire: Indican que ejecutan un Plan Anual de Monitoreos Ambientales (evaluando material particulado PM10, PM2.5 y partículas sedimentables con laboratorios del registro ROLA), cuyos resultados “se encuentran dentro de los límites establecidos”.
Naturaleza del Material: La empresa argumenta que el material disperso es de origen vegetal (orgánico) —restos de tegumentos, fibras y cáscaras desprender del grano—, remarcando que no constituyen residuos peligrosos ni presentan toxicidad en condiciones normales.
Compromiso de Inversión: Pese a defender sus parámetros, ACA admitió que está evaluando la factibilidad técnica y económica para incorporar un sistema adicional de captación y control de material particulado en la secadora, buscando elevar la eficiencia en la retención de partículas y reducir aún más las emisiones que llegan al vecindario.
El conflicto entre la planta de ACA y los vecinos del sector Noroeste expone la tensión entre el desarrollo agroindustrial y la calidad de vida en la zona urbana de Huinca Renancó. Por un lado, la auditoría municipal dejó en evidencia fallas operativas concretas —con escape de polvo y cáscaras en el ciclón, los silos y la secadora— que confirman que el reclamo vecinal tiene sustento técnico. Por el otro, la empresa defiende su posición amparándose en habilitaciones provinciales y en la inocuidad del material orgánico, aunque reconoce la necesidad de analizar mejoras técnicas para mitigar el impacto ambiental.
En definitiva, que el material no sea químicamente tóxico no minimiza la afección cotidiana en los hogares cercanos. La clave de este debate en el Concejo Deliberante ya no pasa solo por la legalidad de los papeles de la empresa, sino por la urgencia de fijar plazos e inversiones concretas para la adecuación técnica de la planta, garantizando una convivencia limpia y sustentable con la comunidad.
